Avances en cáncer de páncreas

lleri/ junio 2, 2019/ 2.1.- Cáncer/ 0 comentarios

El cáncer de páncreas es, junto al de pulmón y colon, uno de los tipos de cáncer más agresivos que hay.

El páncreas es un órgano vital, sin el cual no se puede vivir debido a su unicidad en el cuerpo.
Si se bloquea y  no se producen los jugos pancreáticos, rápidamente sobreviene la muerte por no poder entre otras cosas neutralizar con Na2CO3 el HCl generado en el estómago para hacer las digestiones normales.

Cuando en el páncreas aparece un tumor, éste se expande con mucha mayor facilidad debido a la naturaleza esponjosa de su tejido. Además, una particularidad que tiene el cáncer de páncreas, (Adeno Carcinoma de Páncreas) es que se crea en un microentorno muy especial en el que el 20% es el propio tumor y «el 80% de éste está formado por «estroma», una capa dermoplástica que ayuda a crecer el tumor y además le aísla del entorno exterior con lo cual no deja que penetren los linfocitos», que son los encargados de atacar a los antígenos (substancias creadas por invasores o células dañinas al organismo), con lo que la inmunoterapia no es aplicable en éste caso.

Lo que se ha conseguido ha sido identificar a quién es el responsable de éste cáncer.
El enemigo a bloquear son dos a las que son aplicables fármacos:

– El receptor del factor de crecimiento epidérmico, ya mutado en el Adeno Carcinoma de Pulmón, para lo cual ya se han desarrollado fármacos efectivos al estar mutada en el caso del adeno carcinoma de pulmón.

– Contra el otro factor en combinación que no es otro que la proteína c-RAF, no existen fármacos y los inhibidores con los que se ha trabajado hasta ahora son muy tóxicos por lo que poder neutralizar la acción de ésta molécula es uno de los objetivos marcados.

Se produce aquí un reto muy grande, ya que el cáncer de páncreas al ser tan devastador por tener un índice muy bajo de supervivencia, se prevé que para el año 2030 sea el segundo tipo de cáncer en número de casos.

El ADP (Adenocarcinoma Ductal de Páncreas) es uno de los más extendidos retos a solucionar en el plano de las dolencias de cáncer. Siendo una dolencia del 5%, es decir de supervivencia muy baja, se prevé que en 10 años sea la segunda causa de mortandad dentro de los casos de cáncer en el mundo siendo ya la tercera en los Estados Unidos.
                La demora en el diagnóstico debido a la falta de síntomas y la ineficacia de los tratamientos son causas suficientes para confirmar éstos datos.

El hecho ya descrito del tipo de tejido que rodea al tumor e impide el acceso de linfocitos T invalidando los tratamientos con inmunoterapia así como el hecho de que el 95% de éstos casos se inician por mutaciones de oncogenes KRAS, para los cuales aún no se han podido crear fármacos salvo los citotóxicos, que como máximo consiguen prolongar la vida del paciente unas pocas semanas.

Sin embargo, al descubrir el mecanismo de propagación de éste tipo de cáncer, a partir de la s mutaciones del oncogén KRAS, pero de todas las quinasas encontradas implicadas en la transmisión de señales del oncogén KRAS (15 quinasas), sólo 3 de ellas tienen una capacidad terapéutica reseñable siendo éstas la ya señalada c-RAQF1, EGFR (Receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico) y el CDK4.

Tras diversas pruebas, se comprobó que la eliminación de c-RAF1 y ECFR llevó la regresión completa de los ADP en la mitad de los ratones a los que se les había inducido ésta dolencia.
Ahora lo que se está estudiando es la posibilidad de incrementar éste tanto por ciento eliminando también CDK4.

 Ahora toda la tarea se centra en la identificación de éstas dianas que se hacen resistentes en tumores sin afectar tóxicamente, lo cual no va a ser sencillo. También habrá que diseñar inhibidores del c-RAF1 ya que por ahora sólo hay fármacos eficaces contra el EGFR y los que hay para el c-RAF1 las cuales se centran en inhibir la actividad de la quinasa, evitar su adhesión al oncogén KRAS, evitar la señalización oncogénica con c-RAF1 y además degradarla con fármacos.

El eminente oncólogo español Mariano Barbacid, nos muestra el camino a seguir trazado por el bloqueo de la actividad de la c-RAF1 en pacientes en los que ya se ha desarrollado la ADP. Esto desde luego que va llevar más tiempo del deseado, pero al menos ya sabemos identificado al enemigo a batir.

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